Exilio y esperanza: Judith Mairena lucha por la libertad académica y sueña con reconstruir Nicaragua
"Siempre existe el desafío de continuar con tu vida, integrarte en una nueva sociedad y mantener tu compromiso con la lucha de Nicaragua”.
La diferencia horaria, sus nuevos compromisos académicos y la distancia no desvinculan a Judith Mairena de su activismo político. Llegó a Países Bajos en noviembre de 2022 y, desde entonces, se ha dedicado a buscar oportunidades para continuar con sus estudios. Asegura que anhela regresar a Nicaragua, cuando existan condiciones, para “reconstruir el país”.
Actualmente, Mairena cursa un “año de transición” académica para, posteriormente, realizar una maestría en una universidad de Países Bajos.
La persecución en Nicaragua
Judith Belén Mairena nació en Managua el 31 de agosto de 1997. Antes de la crisis sociopolítica, su vida se centraba en estudiar, y su principal meta era concluir la carrera de Comunicación Social en la Universidad Centroamericana (UCA), confiscada por el régimen Ortega-Murillo en agosto de 2023.
Sin embargo, en abril de 2018, cuando cursaba su tercer año de la carrera, las expectativas cambiaron. En ese mes iniciaron las protestas contra el régimen nicaragüense: inicialmente por la falta de acciones ante el incendio forestal en la Reserva Indio Maíz, posteriormente por las fallidas reformas al Instituto de Seguridad Social (INSS) y, finalmente, por la represión que desató el régimen contra los manifestantes, dejando un saldo de alrededor de 355 muertos, según informes del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI).
El 4 de septiembre de 2018, la UCA denunció la detención arbitraria de Mairena y de otros cinco estudiantes involucrados en las protestas y en las organizaciones que surgieron a partir de ese momento.
Adaptarse a los cambios
Pese a la represión, Mairena logró concluir sus estudios en 2021 y, poco después, abandonó el país rumbo a Países Bajos.
“Cuando salí lo hice con muchísimo temor. Fue una vida completamente distinta a la que tenía en Nicaragua, sobre todo para alguien joven. Tuve que salir de forma ilegal, atravesar varios países antes de llegar hasta aquí, y enfrentar muchas dificultades. El hecho de llegar a un país donde no se habla tu idioma —ni de cerca—, estar lejos de tu familia, tener que empezar tu vida desde cero, conseguir nuevas amistades, todo ello es un proceso muy complejo. Sé que incluso para quienes migran con su familia es difícil, y mucho más para alguien que migra solo y huye de la represión, de los peligros que enfrentaba en su propio país”, relata.
Mairena relata que tuvo “la suerte” de que su caso de solicitud de asilo en Países Bajos avanzó rápidamente. Sin embargo, señala que “demás, están los otros retos que enfrentan muchos migrantes, como el racismo, la discriminación y la xenofobia. Afortunadamente, yo no pasé por eso, pero sigue siendo muy difícil, sobre todo para los jóvenes que deciden huir del país”.
La continuidad de sus estudios ha sido “compleja”, puesto que en Países Bajos exigen un nivel académico y de preparación que no es comparable con el del sistema educativo de Nicaragua.
“Afortunadamente, lograron homologar mi título aquí. Sin embargo, estoy cursando un año de transición, como ellos lo llaman, para prepararme y alcanzar el nivel de un estudiante holandés, de modo que pueda continuar con mis estudios”, relata.
Adaptarse a los cambios
Mairena expresa que su visión sobre la educación y los derechos humanos ha cambiado gradualmente, debido a que migrar siendo joven es una experiencia retadora.
“Dependiendo de las circunstancias y el contexto, puede ser más o menos difícil, pero siempre existe el desafío de continuar con tu vida, integrarte en una nueva sociedad y mantener tu compromiso con la lucha en Nicaragua. Esto se vuelve aún más complicado cuando sumas el contexto académico, ya que, si tu plan es seguir formándote como profesional, la carga se hace mayor”, señala Mairena.
Añadió que, debido a la migración y a las pocas oportunidades que existen en Nicaragua, “siempre será difícil para los jóvenes continuar la lucha por Nicaragua y hacer valer sus derechos”.
Libertad académica
Mairena señala que su compromiso por la libertad académica se ha fortalecido. Por ello, considera importante que se brinden oportunidades para que los jóvenes continúen sus estudios.
“Considero muy importante que se abran puertas para que los jóvenes puedan obtener becas, culminar sus carreras, realizar maestrías o técnicos, y así integrarse en una sociedad sin dejar de lado la lucha por la libertad académica”, dijo Mairena.
Pese a las adversidades, Mairena expresa que regresará a Nicaragua de forma segura cuando existan condiciones para la reconstrucción del país.
“No podemos dejar que el régimen nos quite más de lo que ya no ha quitado”, finalizó.