La educación, tan importante como la vida misma
Foto: Tomada de internet
Cuando nuestro objetivo país es el desarrollo: económico, político y social, tenemos la obligación de realizar un necesario fortalecimiento y actualización de la educación, es aquí donde radica y es evidente la importancia de la misma formación académicas de los ciudadanos; sin embargo, los tomadores de decisiones que no están interesados en que la persona pueda establecer un pensamiento crítico y despierte del estado de indiferencia, procuran que la educación se degrade, ignorando que es imprescindible para el desarrollo nacional.
Los individuos que se dedican a obstaculizar la educación en todos los niveles, en este particular la educación superior, aun conociendo su importancia para el desarrollo, no cabe duda que tienen un objetivo personal oculto, porque para ellos vale más un pueblo sumiso y sin vos, que una sociedad con pensamiento crítico para manifestar lo que creen y piensan que es mejor para el presente y el futuro. En definitiva, una juventud sin universidades donde sean formados con pensamiento crítico, está más propensa a la manipulación y los engaños.
Como jóvenes con deseo de crear nuestra historia personal y profesional basados en principios éticos y morales, tenemos derecho a que se nos prepare basado a lo que queremos y creemos, a elegir donde queremos estudiar y no que nos impongan un lugar de adoctrinamiento ideológico; en pocas palabras tenemos el derecho a contar con autonomía universitaria y el derecho a la libre elección de nuestra formación, pero en la actualidad es al contradictorio, los políticos nos quieren controlar, por eso nos cierran y confiscan las casas de formación académica.
La educación es un derecho esencial que el Estado debe de respetar, porque es la clave para la construcción de una sociedad más justa y como efecto de esto crearemos una sociedad más equitativa. Como jóvenes universitarios tenemos la obligación de reivindicar el derecho a la educación en todos los sentidos, estar a la expectativa de las decisiones que están aprobando nuestros dirigentes, porque son ellos precisamente quienes han creado las condiciones que a veces no mejoran en nada la educación si no que la empeoran.
Nuestra formación tiene que ser una prioridad para cada uno de los jóvenes y ser conscientes de que es nuestro derecho y que al ser tan importante no podemos transferirlo a manos de los políticos y sus partidos, la educación genera un gran impacto y para que este sea positivo para el bien común, tenemos que reflexionar mucho sobre su correcta implementación, realizar un análisis detallado sobre todos los aspectos de relevancia e interés social. En Nicaragua todavía hay mucho por hacer en esta materia.
Con el cierre de universidades los nicaragüenses en lugar de tener un avance, lo que logramos generar es un descenso en lo que respecta la formación profesional, esto, por otra parte, genera una gran cantidad de jóvenes que se ven obligados a interrumpir sus estudios, e incluso abandonarlos, lo que deja al país en un grado muy bajo de escolarización frente a las expectativas esperadas.
Esto pone a los universitarios en un mal punto de partida para abrirse caminos a espacios de formación profesional; pero, sobre todo, al mercado laboral. Los problemas existentes muestran que esto afecta gravemente al buen funcionamiento de la democracia, porque para enfrentar y cerrar pasos a los demagogos y populista la apuesta por la educación es la mejor alternativa, para que exista un balance entre la sociedad y el Estado.
Finalmente debemos saber que ningún estudiante es un árbol en el desierto, es de vital importancia contar con el apoyo de los organismos internacionales para facilitar los procesos a los universitarios que nos vemos afectados por el cierres de nuestras universidades, es menester que vuelvan los ojos al pueblo nicaragüense en este caso a sus universitarios y que el objetivo sea la recuperación de ellos, que son la materia prima de Nicaragua, necesitamos unir fuerzas para evitar la precariedad de la educación y la pérdidas de habilidades que poseen todos los universitarios, tenemos el deber de prepararnos para enfrentar los nuevos retos que se aproximan.
Este artículo forma parte de la campaña de promoción del derecho a la educación, implementada por Ipen con el apoyo de RedProdepaz.